Aún es posible ver empresas de nuestro entorno que contratan cursos de formación, algunas
de ellas cuidando celosamente que el presupuesto no exceda de las bonificaciones que le
corresponde por número de trabajadores, sin importar mucho el resultado que esas acciones
formativas tienen en los equipos al día siguiente de la acción formativa. Aunque si que
insisten que la gente salga satisfecha de las doce, dieciséis o veinte horas del curso.

Es relativamente frecuente ver empresas que cada cierto tiempo solicitan los mismos cursos
de ventas, los mismos cursos de gestión del tiempo, los mismos cursos de liderazgo, de
negociación y si, la gente que participa sale contenta aunque, es relativamente frecuente
oír; “más o menos como los dos anteriores que nos dieron en los seis últimos años”.
Contratados a empresas diferentes.

También se oye entre los asistentes a los cursos eso de…”si el curso ha estado muy bien
pero cuando llegue a mi puesto de trabajo y haya contestado los cien mails que tendré
pendientes de contestar, del curso quedará poco más que el manual y un rato agradable”.

Una formación orientada al cumplimiento de objetivos.

Una de las características de las organizaciones empresariales es que sus acciones se
encaminan al cumplimiento de objetivos concretos. Esta también debería ser la máxima
cuando contratamos cursos como los que se citan en este artículo, de ahí la conveniencia
de ir más allá de las aulas con los directivos que acuden a estos cursos. De ahí la
conveniencia de apoyar las acciones formativas con procesos personalizados de coaching, que
permitan un cambio real en el funcionamiento interno de las empresas, de ahí la conveniencia
de pasar de un gasto a una inversión.

Coaching en Barcelona, moviliza.net