Siempre dicen que el mundo está cambiando y tenemos que cambiar si queremos seguir el ritmo de estos cambios.

También sabemos que no somos hoy lo que fuimos ayer, ni lo que seremos mañana. Las experiencias de hoy nos hacen diferente de ayer y mañana nos hará diferente hoy en día.

Todo esto sucede independientemente de nuestra voluntad. Como decía Heráclito 500 años antes de Cristo, “Ningún hombre puede bañarse en el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua del río serán los mismos”

Pero ¿qué pasa cuando queremos cambiar conscientemente porque nuestra conducta de hoy ya no está trayendo buenos resultados ni satisfacción para nuestra vida personal o profesional? o cuando recibimos retroalimentación qué tenemos que cambiar porque nuestra forma de hacer las cosas está afectando negativamente a otras personas, lo que interfiere en las relaciones profesionales o personales o que ya no satisface las necesidades de la empresa en la que trabajamos.

¿Cuántos de nosotros somos conscientes de la necesidad de estos cambios, pero no pueden realizarlos y siguen repitiendo los mismos comportamientos?

Hay un libro muy interesante sobre el tema, “Inmunidad a cambiar”, de Robert Kegan y Lisa Lahey, que habla sobre el hecho de que tenemos un sistema inmunológico que nos protege de los posibles peligros que pueden ser generados por un cambio.

Cuando tratamos de cambiar un hábito o comportamiento y no se puede, es porque de alguna manera este comportamiento no sabemos si trae algún beneficio y nosotros mismos nos protegemos de cualquier amenaza que pudiera estar expuesto si actuamos de otra manera.

 

Sobre la base de esta teoría, si desea hacer un cambio, ya sea en la vida personal o profesional y no está teniendo resultados, considere las siguientes preguntas:

- ¿Qué quiero cambiar de mi comportamiento?

- ¿Cuál es mi objetivo?

-¿Cómo sabré que estoy acercandome al objetivo?

- ¿Qué me aporta de positivo comportarme de la forma actual?

-¿Qué me aporta de negativo comportarme de la forma actual?

- ¿Qué es lo que me gustaría dejar si modificase este comportamiento?

- ¿Qué creencias están detrás de este comportamiento?

-¿Qué es lo peor que puede pasar si emprendo acciones para lograr el objetivo?

 

Al responder a estas preguntas puedes encontrar los recursos que necesitas para iniciar el movimiento y asentar las bases del cambio. Descubriras que el miedo y la inseguridad que conlleva salir del área de confort se desvanece paso a paso y la niebla del camino da paso a la claridad. Empezarás a asumir la impermanencia del mundo donde vives y aceptar el cambio como algo natural y consustancial al ser humano.