Cuando decimos que alguien es inteligente, basta pensar en el tipo de persona que tiene el perfil de uno de los personajes de la serie “Big Bang Theory”. Para aquellos no familiarizados, este programa de televisión es una divertida comedia que muestra la vida cotidiana de las personas extremadamente inteligentes jóvenes: los astrónomos académicos e ingenieros que tienen el estereotipo del empollón.

 

El tipo de inteligencia de estos personajes es lo que establece el IQ (Coeficiente Intelectual). Un concepto antiguo que sirvió durante muchos años como un punto de referencia para predecir el éxito de un individuo. Sin embargo, en los últimos años cada vez más estudiosos se dieron cuenta de que el coeficiente intelectual gira en torno a un estrecho rango de habilidades y que un buen rendimiento en una prueba es un factor de previsión más directo al éxito académico y no necesariamente en la vida. A partir de esto surgió una visión más amplia de la inteligencia, tratando de reinventarse en términos de lo que se necesita para vivir bien la vida.

 

Hoy en día se tiene una visión multifacética de la inteligencia. Hay un número limitado de la multiplicidad de las capacidades humanas. Sin embargo, un concepto que ha tenido cada vez más fuerza es el concepto de inteligencia emocional o EQ (cociente emocional). Porque la correlación entre QE y una vida de éxito es alta. Es decir, se han dado cuenta de que la gente que mejor sabe manejar sus emociones es más fácil de relacionarse con la gente, perseguir sus objetivos, trata la adversidad, y son más resistentes.

E.inteligencia-emocional

 

La inteligencia emocional es un conjunto de habilidades relacionadas con la forma en que tratamos con nuestras emociones y la de los demás. Se puede definir por las siguientes capacidades:

  • Conocer las propias emociones

  • Motivarte a ti mismo

  • Hacer frente a las emociones

  • Reconocer las emociones en los demás

  • Manejar las relaciones

 

En el proceso de coaching, la Inteligencia Emocional es un tema que aparece con frecuencia. Por lo general, no viene con este nombre, pero la demanda de las personas que se dan cuenta de que tienen que desarrollar ciertas habilidades para lograr sus objetivos es muy alta.

 

En el ambiente del trabajo, el impacto de este tipo de inteligencia es determinante. Hoy en día el mercado valora profesionales motivados que puedan manejar la adiversidad, que sean asertivos, que hagan una crítica constructiva y que sepan comunicar de manera eficiente. Los verdaderos líderes no obligan a su equipo, sino que inspiran.

 

Según Goleman, “Las personas con la práctica emocional bien desarrollada es más probable que se sientan satisfechos y sean más eficientes en sus vidas, y tengan el dominio de los hábitos mentales que fomenten su productividad; aquellos que no pueden ejercer ningún control sobre su vida emocional libran batallas internas que sabotean la capacidad de atención en el trabajo y la claridad de pensamiento “

 

Así que si quieres ser más inteligente, pon el foco en las habilidades que constituyen la inteligencia emocional. Presta atención a lo que sientes, pregúntate cómo puedes tratarte con más emoción, observa lo que te motiva y destierra tus emociones aflictivas. Estate abierto a los demás y trata de ponerte en el lugar de la otra persona para comprenderla más ampliamente, practica la escucha, recuerda que tener opiniones diferenciadas de tus interlocutores es relativamente frecuente y normal.

 

Con la gestión de tus emociones y la de los demás, probablemente tu felicidad está en juego.