Una vez, un agricultor, molesto por la baja productividad de su granja, decidió buscar un sabio para ayudarle con su problema.

Al llegar a la casa del sabio, le explicó su problema. El sabio entonces escribió algo en un pedazo de papel y lo colocó en una pequeña caja. Luego la cerró y la selló con cera caliente. Hecho esto, le entregó la cajitaa al agricultor diciendo:

- “Toma esta caja y llévala por todos los lados de su granja tres veces al día durante un año, pero nunca la abras.”

A la mañana siguiente, al ir al campo con su caja, se encontró un empleado de limpieza dormido cuando debería estar trabajando. Más adelante, dos empleados jugaban a las cartas.

Por la tarde, cuando fue al criadero, se encontró a los pollos sin suficiente comida.

Por la noche, al ir a la cocina, se dio cuenta de que el cocinero estaba desperdiciando género.

A partir de entonces, todos los días, al ir a su finca, de aquí para allá, llevando la caja, se encontró que todas las cosas estaban siendo corregidas.

Al final del año, volvió a encontrar al sabio y le dijo:

- “¿Me deja esta caja conmigo por un año más? Mi ingreso agrícola mejoró desde que estoy con este amuleto”.

El sabio se rió y dijo abriendo la caja:

- “Usted puede quedarse con este amuleto para el resto de su vida.”

Sobre el papel estaba escrita la siguiente frase:

SI QUIERES que las cosas mejoren, DEBES acompañarlas e implicarte